Qué Son, Beneficios, Desventajas y Cómo Elegir la Mejor
Usar una silla ergonómica de rodillas siempre genera curiosidad. Mucha gente la ve por primera vez y piensa: “¿En serio se trabaja así?”. A mí también me pasó: la usé pocas veces, y la sensación siempre fue que es un tema de gustos y de adaptación, pero también entendí que, si sueles usar este tipo de sillas, la versión ergonómica es la que realmente evita la sobrecarga y el dolor por uso excesivo.
En esta guía te cuento cómo funcionan, sus beneficios reales, sus desventajas, y cómo elegir el modelo correcto para ti.
Qué es una silla ergonómica de rodillas y por qué funciona
Una silla ergonómica de rodillas (o kneeling chair) está diseñada para modificar por completo la forma en la que te sientas:
– abre la pelvis,
– alineas mejor la columna,
– y distribuyes el peso entre glúteos, muslos y espinillas.
No es una silla normal. Y ahí está su magia.
El ángulo correcto asiento–rodillas (120°–130°)
El punto más importante: el asiento inclinado.
Si el asiento no está inclinado entre 120° y 130°, ya no es una buena silla de rodillas.
Ese ángulo abre las caderas, reduce el cierre lumbar y evita que la columna se colapse hacia delante (algo que pasa con las sillas tradicionales).
Alineación corporal y apertura de cadera
La postura cambia por completo:
- pelvis hacia adelante,
- columna en posición neutra,
- hombros relajados,
- cuello alineado.
Esto mejora incluso la respiración y la digestión, algo que la mayoría desconoce.
Cómo distribuye el peso en espinillas, muslos y columna
Aunque el nombre sugiere que “te sientas sobre las rodillas”, en realidad solo una parte del peso recae ahí.
El resto sigue en glúteos y muslos.
Si la silla está bien ajustada, no debería haber presión dolorosa.
Mi experiencia usando sillas ergonómicas de rodillas
Aunque las he usado pocas veces, algo que noté desde la primera prueba es que todo se siente distinto. No es mejor ni peor: es cuestión de gustos y de adaptación.
En mi caso, entendí algo importante:
si usas este tipo de sillas varias horas al día, la ergonomía marca la diferencia. Las sillas baratas sin ajuste te cargan las rodillas; las buenas, en cambio, distribuyen el peso y evitan esa sobrecarga que aparece con el tiempo.
Al principio la postura se siente rara, pero cuando te acostumbras, el cuerpo empieza a trabajar más natural, y eso sí se nota.
Beneficios reales de usar una silla de rodillas
Mejora postural y alineación lumbar
Por su diseño, la pelvis se inclina hacia adelante y la columna “encaja” en su curva natural.
Esto evita el clásico encorvamiento hacia el teclado.
Activación de los músculos centrales
Como no hay respaldo, tu core trabaja más.
Fortalece abdominales, musculatura lumbar y centro corporal.
Con uso continuo, la espalda se vuelve más estable y resistente.
Menos presión en la espalda baja
Cuando la postura se abre,
– aumenta la circulación,
– llega más oxígeno,
– baja la fatiga.
Si pasas mucho tiempo sentado, esto se nota desde el día uno.
Mayor concentración y circulación
Al corregir postura, tu energía mejora.
Cuando yo las probé, sí noté que, una vez adaptado, trabajas más presente y sin estar reajustando la postura cada 5 minutos.
Desventajas y limitaciones que debes conocer
No todo es perfecto, y aquí está la parte que tus competidores casi no te cuentan.
Posible sobrecarga en rodillas (si no se ajusta bien)
Si el acolchado es malo o el ángulo incorrecto, puedes sentir presión en espinillas o rodillas.
Esto pasa sobre todo con sillas baratas o sin ajuste.
Molestias iniciales por adaptación
Durante la primera semana es normal sentir:
– músculos cansados en el core,
– postura rara,
– necesidad de moverte.
Es parte de la adaptación.
Límites en ajustes de altura
Muchos modelos no permiten regular bien:
– altura,
– ángulo,
– distancia entre apoyos.
Si no encaja con tu cuerpo, no es la silla para ti.
No es adecuada para todo el mundo
Si tienes:
– problemas de rodilla,
– peso muy por encima del promedio,
– poca movilidad en tobillos o cadera,
quizá te convenga un modelo tradicional ergonómico.
Cómo elegir la mejor silla ergonómica de rodillas
Ajustabilidad (lo más importante)
Busca:
- ajuste de ángulo,
- ajuste de altura,
- ajuste del apoyo tibial,
- movilidad suave.
Esto evita sobrecargas y mejora la postura.
Tipo de acolchado y materiales
Evita espumas blandas (se hunden y cargan las tibias).
Busca densidad media–alta.
Tamaño según altura y peso
Las sillas estándar no son para todos.
Si pesas más de 110 kg, busca modelos reforzados.
Si eres muy bajo/a, necesitas apoyos más cercanos.
Modelos fijos vs con balanceo
- Fijos: más estables, mejor para principiantes.
- Balanceo: ayudan a activar piernas y core, muy buenos para usos largos.
Cómo usar correctamente una silla de rodillas
Ajuste inicial del ángulo
Inclina entre 120° y 130°.
Menos de eso = te caes hacia adelante.
Más de eso = pierdes apoyo.
Postura recomendada paso a paso
- Apoya glúteos primero.
- Luego apoya tibias en los cojines.
- Mantén columna neutra.
- No bloquees las rodillas.
- Relaja hombros.
Consejos para evitar sobrecarga en rodillas
- Alterna entre silla tradicional y de rodillas durante la primera semana.
- Muévete cada 45–60 minutos.
- Ajusta altura del escritorio.
- Usa alfombra o suelo no resbaladizo.
Tipos de sillas ergonómicas de rodillas (comparativa rápida)
Con respaldo
Más cómodas para principiantes.
Permiten descanso intermitente.
Sin respaldo
Las más comunes.
Activa más el core.
Con balanceo (rocker)
Ideales para estimular movimiento constante.
Muy cómodas para usos prolongados.
De madera vs metálicas
- Madera: estéticas, ligeras, suelen ser fijas.
- Metálicas: más resistentes, mejor ajuste.
Preguntas frecuentes sobre sillas ergonómicas de rodillas
¿Cuánto tiempo debo usarla al día?
Empieza con 20–30 minutos y ve aumentando hasta 2–3 horas.
¿Sirve para dolor lumbar?
Sí, si el dolor se debe a mala postura o compresión lumbar.
¿Duele al principio?
Es normal sentir molestias leves durante la adaptación.
¿Son mejores que una silla ergonómica tradicional?
No mejores: diferentes. Son complementarias.
¿Es para cualquiera?
No. Personas con lesiones de rodilla deben evitarla.
Conclusión
Las sillas ergonómicas de rodillas pueden mejorar la postura, reducir el dolor lumbar y activar músculos centrales… siempre que elijas un modelo adecuado y sepas ajustarlo.
En mi experiencia, aunque las he usado poco, noté que todo depende de la calidad del modelo y de la adaptación personal: usar una silla de rodillas ergonómica evita mucha sobrecarga que sí aparece con modelos simples o mal ajustados.
Si buscas mejorar postura y concentración, este tipo de silla puede ser un gran cambio.